INTELIGENCIA EMOCIONAL
Las emociones son fuerzas muy poderosas. Poseen una gran energía y son el motor más importante de la conducta del ser humano. La mayor parte de las veces, lo que hacemos está determinado más por nuestros sentimientos que por la razón.
Cada uno de nosotros influye en el estado de ánimo de los demás. Es perfectamente natural influir en el estado emocional de otra persona, para bien o para mal; lo hacemos constantemente, “contagiándonos” las emociones como si fueran el más poderoso virus social.
En cierto sentido, tenemos dos cerebros, dos mentes y dos clases diferentes de inteligencia: la racional y la emocional. Nuestro desempeño en la vida está determinado por ambas; el intelecto no puede operar de manera óptima sin la Inteligencia Emocional. La verdadera inteligencia vincula y ensambla, en original reunión, esas dos enormes parcelas de la vida psíquica: razones y sentimientos; argumentos y emociones.
Se paga un alto precio cuando en nuestras vidas personales o en nuestras organizaciones separamos nuestras emociones de nuestro intelecto, cuando en verdad precisamos que ambos operen en conjunto.
El término Inteligencia Emocional es la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia Emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Conviene señalar el curioso hecho de que nadie nace con habilidades naturales para la relación humana y, sin embargo, todos creemos que sabemos hacerlo de forma correcta.
ORIGEN E HISTORIA
Un ilustre antecedente de la Inteligencia Emocional lo constituye la teoría de “las Inteligencias Múltiples” de Howard Gardner. Esas inteligencias incluyen la intrapersonal y la interpersonal. La inteligencia interpersonal se divide en cuatro habilidades distintas: el liderazgo, la capacidad de cultivar las relaciones y mantener las amistades, la capacidad de resolver conflictos y la destreza en el análisis social.
En 1990 los psicólogos norteamericanos Peter Salovey y John Mayer acuñaron el término y propusieron una teoría amplia sobre Inteligencia Emocional. En los años 80, un modelo precursor fue el propuesto por el israelí Reuven Bar-On. Y en años recientes, otros teóricos han propuesto variaciones de la misma teoría, por ejemplo, el Dr. Hendrie Weisinger, con su interesante obra “La Inteligencia Emocional en el Trabajo”. Pero fue el psicólogo y periodista norteamericano Daniel Goleman quien llevó el tema al centro de la atención en muchos países, a través de sus obras “La Inteligencia Emocional” (1995) y “La Inteligencia Emocional en la Empresa” (1999). |