Origen del Miedo Escénico y del Temor a Hablar en Público
Las emociones son fuerzas muy poderosas. Poseen una gran energía y son el motor más importante de la conducta del ser humano. La mayor parte de las veces, lo que hacemos está determinado más por nuestros sentimientos que por la razón.
En cierto sentido, tenemos dos cerebros, dos mentes y dos clases diferentes de inteligencia: la racional y la emocional. Nuestro desempeño en la vida está determinado por ambas; el intelecto no puede operar de manera óptima sin la Inteligencia Emocional. La verdadera inteligencia vincula y ensambla, en original reunión, esas dos enormes parcelas de la vida psíquica: razones y sentimientos; argumentos y emociones.
Se paga un alto precio cuando en nuestras vidas personales o en nuestras organizaciones separamos nuestras emociones de nuestro intelecto, cuando en verdad precisamos que ambos operen en conjunto.
El término Inteligencia Emocional es la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia Emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Conviene señalar el curioso hecho de que nadie nace con habilidades naturales para la relación humana y, sin embargo, todos creemos que sabemos hacerlo de forma correcta.
Podemos aprender mucho y ejercer influencia sobre nuestras emociones, así como aprendemos matemáticas, marketing o informática. Entrenarse en el desarrollo de las aptitudes emocionales permite desarrollar la capacidad de escoger las emociones idóneas para cada acción, manteniendo el equilibrio emocional; transmitir estados de ánimo para generar actitudes y respuestas positivas; aprender a evaluar el “costo emocional” de situaciones y acciones; desarrollar destrezas sociales, forjando y manejando relaciones con clientes, proveedores, colegas, etc.; realizar un plan de aplicación en el terreno de nuestra esfera de influencia empresarial y laboral, extendiéndolo a la vida familiar y social.
Ideas fuerza
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El miedo oratorio es un estado emocional
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Las emociones pueden controlarse inteligentemente
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El control del miedo no significa ahogarlo ni reprimirlo
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El miedo no es algo malo. Puede ayudar en la buena preparacion de un examen o un discurso
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Si se eliminara el miedo oratorio, las presentaciones serían irresponsables y audaces
Para tener en cuenta
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La sensación de miedo al enfrentar al público, o a otra persona en situación de examen o evaluación, es normal y esperable. El inconveniente es la falta de control sobre esa emoción primaria, pues puede llegar al límite de la paralización.
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Tan peligrosa como la parálisis en oratoria es la falta total de miedo. Pues en este caso estaríamos en el campo de la audacia irresponsable. La omnipotencia no es una buena compañera del orador.
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El control de la emoción de miedo se puede lograr a partir de la confianza del orador en su sabiduría sobre el tema que debe desarrollar. Si está bien preparado y lo comprueba en sus ensayos, logra seguridad en el momento de la exposición.
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Sin embargo, confiar demasiado en la sabiduría también es peligroso. Siempre es bueno tener en cuenta que pueden surgir situaciones inesperadas, preguntas difíciles, personas mal intencionadas, etc. que pueden llevar al fracaso al especialista mejor preparado.
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Por lo tanto, la clave está en encontrar el justo equilibrio entre la confianza en si mismo y las alertas de cuidado ante una presentación riesgosa.
Fragmento de: “Oratoria Práctica”, autor Jorge Fiszer |